Y
sin embargo, no fue hasta unos años mas tarde
que me entere que Avalon realmente existía.
Sería muy largo (aunque apasionante) contar todas las
sincronicidades que me llevaron físicamente a la antigua
Isla de Avalon, Glastonbury,
en el sur de Inglaterra.
Casualmente, este viaje también fue otro autorregalo
de cumpleaños. Y también, casualmente, el primer
día de mi llegada, estando en el Pozo del Cáliz,
dieron la noticia por la radio de que la escritora de las
Nieblas de Avalon terminaba de morir dejando por escrito su
deseo de que sus cenizas se esparcieran desde el aire sobre
Glastonbury. Así amaba esta maravillosa mujer a este
mágico lugar.
Todos los regalos que allí recibí, todo
el poder que allí espera a todo Iniciado (iniciado
es toda persona que se compromete consigo misma a iniciar
en cada vida el camino de la única maestría
que existe: la de conocerse a sí mismo), todo
lo que allí se me entrego, fue para que lo trasmitiera,
puesto que la magia y el sacerdocio de Avalon nunca
se recibe por primera vez; allí no llegan nunca extraños:
si en tu corazón has oído la llamada a este
poderoso lugar, no lo dudes, Avalon, la Isla Sagrada te llama
de nuevo para que vuelvas a recoger algo que es tuyo y allí
permanece esperándote, pues yo solo soy
una mensajera, una antigua sacerdotisa de Avalon igual que
tu, que acepto el compromiso de recordarte que el poder de
la Luz allí sigue vivo. Es la bendita
magia de Avalon quien te llama y no lo creas porque
yo te lo este diciendo...solo escucha a tu corazón. |